
Poema 17- Libro Espantapajaros- Oliverio Girondo
Me estrechaba entre sus brazos chatos y se adhería a mi cuerpo, con una violenta viscosidad de molusco. Una secreción pegajosa me iba envolviendo, poco a poco, hasta lograr inmovilizarme. De cada uno de sus poros surgía una especie de uña que me perforaba la epidermis. Sus senos comenzaban a hervir. Una exudación fosforescente le iluminaba el cuello, las caderas; hasta que su sexo —lleno de espinas y de tentáculos— se incrustaba en mi sexo, precipitándome en una serie de espasmos exasperantes.
Era inútil que le escupiese en los párpados, en las concavidades de la nariz. Era inútil que le gritara mi odio y mi desprecio. Hasta que la última gota de esperma no se me desprendía de la nuca, para perforarme el espinazo como una gota de lacre derretido, sus encías continuaban sorbiendo mi desesperación; y antes de abandonarme me dejaba sus millones de uñas hundidas en la carne y no tenía otro remedio que pasarme la noche arrancándomelas con unas pinzas, para poder echarme una gota de yodo en cada una de las heridas…
¡Bonita fiesta la de ser un durmiente que usufructúa de la predilección de los súcubos!
Aquellas imágenes.. que significan.. que recuerdan.. que trasladan. A veces quisiera cantar, liberar mi voz y soltar todo aquello que se encierra dentro. A veces quisiera volver el tiempo atrás, detenerme y analizar el futuro. Lo que hoy duele, lo que hoy pesa, lo que hoy no logra ser comprendido por todo aquello que se esfuerza por ser. Y miras al frente y los miedos hacen un enjambre de abejas en el estómago y te preguntas porque golpeó el vidrio la misma piedra, otra vez, y porque tenes que ver cómo se astillan tus sueños, y tus planes.
Sería fabuloso poder asegurarme que no volverá a ocurrir. Que le sonreiré a la vida, seguiré caminando y todo va a estar bien. Esa frase tan utilizada por mi “Todo va a estar bien”, cada vez que la digo, que consuelo a alguien o a mi misma. Se que eso en algún punto no es verdad, que es imposible que TODO esté bien. Pero lo que es seguro, es que el mal pasa, que uno se hace fuerte, y descubre que las cicatrices quedan en la piel y los días de humedad duelen… Pero que en aquellos días, si te repites una y otra vez aquella frase… quizás, las imágenes, los recuerdos, y la fe cobren sentido.
Tengo ganas de caminar despacio, de levantar la cabeza, sentir el viento, y por un instante encontrar y ser feliz con mi felicidad.

2 comentarios:
Fantástica reflexión y gracias por Girondo.
Reconozco que me hace feliz, al menos un ratito, encontrar sitios como este.
Saludos.
En más de una ocasión todos hemos querido poder regresar el tiempo y analizar lo que sucedió antes de que suceda, pero si eso fuera posible ¿cómo podríamos hacernos fuertes?
Probablemente volverá a ocurrir y seguramente el mal pasará, sonreirás a la vida, seguirás caminando, te harás fuerte y vas a estar bien.
caminar despacio, levantar la cabeza y sentir el viento funciona... yo lo sé!!
;)
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